Tenía que llegar y hoy por fin, la amenaza se cumple. El walkman, ese dispositivo para leer las casettes donde uno quisiera, se deja de fabricar. Algunos ni siquiera lo habrán conocido, para otros significa que nos hacemos más viejos.
La tecnología manda y las casettes hace tiempo que se dejaron de enganchar en las pletinas (o platinas, tú de que bando eras?) de las cadenas de casa y en los walkman. Porque yo creo que las cadenas para oír música hace tiempo que no llevan de esto no?. Pero la muerte del walkman supone mucho más.
Adiós a las carcasas duras con su sonido característico al romperse. Adiós a los casettes por un lado y su funda por otro. Adiós a comprar lotes de 10 cintas porque regalaban una y te salía más barato que una sola. Adiós a las maletas portacasettes (Joder cómo pesaban y abultaban). Adiós al tener que oír la canción para grabarla, lo que obligaba a auténticos maratones y noches sin dormir para grabar cintas para las excursiones. Adiós a las cintas vírgenes subtituladas: varios, varios I, varios II, baladas, lentas, españolas, etc, etc. Adiós a los cartoncitos donde venían las letras o la historia del disco que en alguna acampada hasta te podían sacar de un aprieto de lo largas que eran. Por no hablar de lo bien dobladitas que estaban, que como luego no hicieras los dobleces como estaba mandado no volvías a cerrar la funda con la cinta dentro en la vida y entonces, se convertía en una funda reutilizable.
Y si hablamos del cacharrito propiamente dicho qué?. Adiós a esos trastos que en los primeros modelos traían correa de hombro. Sí, sí, para llevar como un bolso. Y necesitaban 3 pilas de las gordas para una hora, con suerte (quizá haya exagerado un poco).
Y como fueron evolucionando eh?. Primero, con tres botones o cuatro, dependiendo si tenías el stop. Para delante, el famoso “forwing”; el para atrás, el famosísimo “rewin”; y, el play. Nada más. Luego llegaron, el botón de grabar y el micro, y por supuesto el altavoz, al principio sólo se escuchaban por auriculares. También le pusieron contador, lucecitas y chorraditas varias. Qué modernos éramos en 1979¡¡¡¡.
Pues ya está, reposa ahí, junto al vinilo, el spectrum, la televisión de tubo, etc. Hoy me ha salido una cana más.