Así que por lo que leo por ahí, la mayoría de la peña va a recortar gastos en estas navidades del 2010 marcadas por la crisis. No pongo links porque me han dicho que aburro a las masas sólo con mi texto, así que quién se va a leer el link que pongo. Nadie. Siempre estoy abierto a la crítica constructiva.
Menos mal, que la mayoría somos gente buena y el espíritu de los Reyes Magos nos impregna más que otra cosa, y recortaremos gastos siendo más seguidores de Arguiñano que de Arzak o Adriá para los menús de las comidas y las cenas y, en un principio, el presupuesto para los regalos seguirá inalterado. O eso dice la gente.
Es decir, que comeremos pollito rico rico, con puré de patatitas, ricas, ricas, y pasaremos del caviar y langostinos. Canapés con foigras, eso sí, tapa negra. Choped y mortadela de marca, patatas fritas de bolsa, unas cuantas aceitunitas, y por supuesto, los mejillones y el calamar en su tinta. No faltará la tortilla de patatas y alguna que otra medianoche para los niños, tan difíciles de contentar en estas fechas. Para los que prefieran pescao, tenemos las barritas pescanova, sin figuritas para los mayores y con formas de pececitos para los pequeños. Para beber, tinto tetrabrik y para estirarlo más, pues unos cuantos litros de calimocho o sangría. Por cierto el cava se puede hacer con tang de limón y gaseosa, casi sabe igual.
Para el presupuesto de los regalos tenemos dos vertientes. Los que prefieren comprar uno sola cosa, normalmente voluminosa, que acabe con el presupuesto de una vez y no preocuparse de más. Este suele ser mi recurso, aunque más de una vez me han dicho que es síntoma de despreocupación, porque por muy bueno que sea el artículo, parece que te lo has currado poco. De hecho, yo he regalado varios artículos tecnológicos que no han llegado a valorarse como tal, por ejemplo, batidora, secadora, tostadora, licuadora, plancha parrillera, etc, etc.
O los que dividen todo el presupuesto en muchísimos artículos, de poco valor (u obviamente de menos), pero sumando sumando jeje. Esto al final hace que el trasladarlos de un lado a otro sea muy complicado y normalmente acaba con la frase de “coño, había más cosas para ti, dónde las habré dejado” y nunca más aparecen.
Yo ya he dicho que suelo ser de los primeros, me gustan las cosas grandes (no hay que tomarlo por ningún sentido, viciosos), pero reconozco que a los niños les hace más ilusión el número que el volumen, así que, en este caso, prefiero lo segundo.
Así que, alegremos las caras que, aunque tengamos que soportar a la familia y comer lo que nos espera este año, los regalos, gracias a los Reyes Magos, estarán ahí esperándonos.
PD: a mi mujercita decirla que no me tiene que recordar aquel año en que los Reyes Magos trajeron solo la cajita sin nada en su interior. Que el reproductor mp3, me dijo Melchor, fue una recaída pero no sabe de quién. Si del cleptómano de Gaspar o del pobre Baltasar (sí, es un comentario que si os ponéis muy puristas es xenófobo, pero es sólo una gracia).