Esa es la causa fundamental de que no haya estado por aquí durante un tiempo bastante largo y por eso voy a contar la historia de esta maravillosa rodilla derecha que tengo.
La historia empieza hace 37 años, cuando mi señora madre da a luz a su segundo hijo. Para qué mentir¡, el primero les había salido un tanto chungo. Diré que mi hermano por supuesto, es el mejor hermano que se puede tener (no lo digo por que me preste dinero eh¡). Hemos tenido épocas chungas, como todos los hermanos, pero sencillamente no podía haber tenido otro hermano, tenía que ser él. Pero al nacer mi hermano era delgaducho, mal comedor, mal dormidor (supongo que feo) y nerviosete y, aunque no lo han dicho públicamente debían sacarlo poco a la calle para que no dijeran los vecinos nada. Te quiero Fran.
Y entonces llegué yo. Un niño más que rollizo, glotón, dormilón y vaguete. Rubio platino espectacular (solo quedan pruebas fotográficas de ese pelo)y ojos claros (esto según me dé el sol). La envidia del barrio. Entonces mi hermano empezó a salir. Te quiero Fran.
Pasarón los años y mi hermano se decantó por deportes? estravagantes, baile, patinaje artístico, instrumentos musicales, y en cambio yo, desarrollé una especial capacidad para los deportes. Para ser sinceros, era bueno en cualquiera que me enseñaran, hasta en el ajedrez (digan lo que digan mis padres de que se dejaban ganar).Así que, mi cuerpo se fue moldeando hacia un michelin articulado, es decir, era muy grande y gordo, pero con gran flexibilidad y velocidad. He comentado que tengo dos abuelas que me adoran?.
Así que, y por fin llegamos a las rodillas, tenía unas rodillas más que poderosas. Como ejemplo decir que a pesar de algún que otro esquince en 15 años de deporte casi de élite (no me decanté nunca por ningún deporte concreto para machacar, me valía con ser de los mejores)no me perdí ni un sólo partido ( y menos risas, porque era titular eh?). He llegado a tirar faltas en fútbol sala sin que nadie se quiera poner de barrera, era una bestia.
Y llegó la crisis de los 30 (yo nunca la tuve), hija, la moto (pequeñita) y una señora con su coche que no me ve y me arrolla. La rodilla aguanta como puede el embiste. Vamos, que no me la arranga, sigue con el resto del cuerpo. Eso sí, es capaz de rotar en cualquier dirección y puedo poner el pie con los dedos en la espalda. El resultado final, asombroso, los ligamentos se han dado de sí todo lo que se puede, algunas fibrillas rotas y el menisco para operar. Eso se arregla y listo.
Eso según los médicos, porque yo siempre tuve sensación de inestabilidad. Las pruebas médicas decían que la pierna era funcional y me llamaron loco. Cobardica en toda regla diría yo.Por medio nace mi segunda hija, temporada de stress para todos. Y tengo otro accidente camino del hospital (esto ya lo he contado en otro post). Resultado, tobillo y rodilla derecha chungas. Nada realmente roto, aunque ciertas fisurillas. Total, que también se arregla.
Y llega entonces la crisis de los casi 40 y necesito volver a hacer deporte. Ya aguanto el paddle y me lanzo a la piscina. Tengo que jugar al fútbol. Primer partido, cinco minutos y la rodilla me duele como si fuera a estallarme. Dejo de jugar. El médico asegura que sólo necesita reposo, rehabilitación y vida absolutamente normal. El fisioterapeuta me avisa que seguramente esa rodilla se rompa de nuevo, qué cosas¡. Conclusión, parece que para que se arregle bien debo rompérmela de nuevo.
Decido no arriegarme más y jugar al fútbol de portero. Primer partido, genial, ganamos. Segundo partido, en un salto totalmente solo, al caer, la rodilla cruje y se oye en todo el campo. Resultado, bien jodida ya. Artroscopia, menisco adios muy buenas (fue bonito mientras duró) y dos tendones que desaparecen para convertirse en nuevos ligamentos, o algo así. Unas cuantas grapas y aquí estamos.
Como curiosidades, estaba comenzando a utilizar el facebook y justo antes de irme al partido dejé escrito que tenía sensaciones raras, como de que se iba a romper la rodilla. Además, estaba jugando contra profesores de mi antiguo colegio, es decir, con antiguos compañeros de escuela. Putas casualidades.
Y ya está, la familia supercontenta conmigo.