Hacía mucho tiempo que no me encontraba con ganas de escribir algo de más de 140 caracteres pero en algún momento tenía que ponerme de nuevo.
Hoy voy a mencionar dos estudios rigurosísimos y fundamentales en la vida de todo mortal que se precio de serlo.
Como parece que ahora se ha puesto de moda el realizar viajes tipo aventura por el continente africano, cámara fotográfica en mano o no, es necesario conocer alguna de las costumbres de los animales realmente peligrosos para la vida humana. En este caso concreto el león de Tanzania.
Según el artículo
http://www.elmundo.es/elmundo/2011/07/20/ciencia/1311165116.html
Los grandes felinos, los muy ladinos, prefieren las noches cerradas sin luz a las noches de luna llena para atacar a los humanos. Han tenido que estudiar unos cuantos cientos de ataques para poder llegar a esa conclusión porque de otra manera habría sido imposible.
Quién iba a suponer que un depredador nocturno prefiriera atacar a sus presas sin la posibilidad de ser vistos o en condiciones atmosféricas adversas?.
Teniendo como referencia al hombre, claro, era difícil de suponer. En la raza humana los depredadores actúan de distinta manera. Al contrario que los leones el depredador humano ataca a cualquier hora y en cualquier lugar y en cualquier situación metereológica. Aunque también tiene ciertas preferencias, como realizar sus ataques en espacios cerrados como bares, discotecas o incluso exposiciones donde las vías de escape de la víctima son menores y sus defensas suelen ser más bajas. El la selva, encontrar un lugar así parece difícil para el león. Aunque al final a nosotros, si tenemos que atacar en campo abierto, también sabemos hacerlo, aunque nuestras posibilidades de éxito se reduzcan.
Por supuesto, al hombre le importa una mierda lo de la luna llena o si llueve o no. Esas condiciones de contorno para el humano no suponen ningún tipo de obstáculo para sus ataques. El factor sorpresa, tan importante en el león (por eso elige esas condiciones, aunque parezca mentira(¿) ) en el ser humano pierden mucho valor. Es más, la sorpresa puede ser contraproducente en las personas, pudiendo provocar un susto con tu fealdad del que la presa no se recupere en varios días, perdiendo cualquier posibilidad que hubiera de culminar felizmente la acción
Así que ya sabéis, si viajáis por Tanzania, los paseos nocturno (algo habitual en la gente que vive allí parece ser) son potencialmente más peligrosos que hacerlo con luz y con buen tiempo. Vamos, que el león no va a gastar energía en conseguir algo que le puede ver a cientos de metros y donde la posibilidad de sorpresa se pierde.
El otro estudio, también inquietante es
http://www.elmundo.es/elmundo/2011/07/19/ciencia/1311072286.html
que demuestra el lastre que debía suponer el llevar armaduras de 30 a 50 kg para luchar en las batallas.
Para ello, menos mal que se sigue utilizando el método científico, se pusieron las armaduras e intentaron pelear. Increíble de verdad, pero cierto según el estudio, los que llevaban las armaduras pesadas se cansaban más y se movían peor que los que no la llevaban (¿), perdiendo claridad de movimientos y destreza en la utilización de las armas. Vamos que perdían las batallas por gilipollas. Dato curioso no?. Y es que todo el mundo se sorprenderá de lo que puede molestar llevar un mamotreto de 50 kg sobre el cuerpo que encima su forma casi no te deja ni mover.
Pero, y si esos 50 kg fueran de una fémina que agarrada a nuestro cuerpo tuviéramos que mover con nosotros?. Seguramente las batallas serían menos batallas y el sobreesfuerzo se llevaría con mucho mayor gusto, por lo menos en mi caso.
Y por hoy es suficiente, ya pensaré que poner sobre Camps otro día.